NECROLOGÍA DE UN GENOCIDA

ALAN GARCÍA PÉREZ:


Alan García Pérez, dirigente del partido aprista, el delfín carismático del fundador del partido aprista, Víctor R.  Haya de la Torre. Logró  lo que su mentor nunca pudo ser, presidente de la república del Perú en dos periodos, dos mandatos,  1985 -1990 y 2006-2011, en suma, una década.

A los pocos meses de su primer gobierno en octubre de 1985 después de haber juramentado ante dios y la patria  como presidente de la república dijo:

“Nuestra carta de presentación democrática ante el mundo es el respeto a la vida y al derecho de las personas. Nada justifica la tortura, la desaparición o la ejecución sumaria, que la barbarie no se combate con la barbarie”.

 Así, vociferaba en el discurso de asunción a su mandato, el 28 de julio de 1985. Pocos días después, continuando las tareas de su antecesor, Fernando Belaunde, sus manos se manchaban con la sangre de humildes campesinos arrasando pueblos en Huambalpa, Carhuanca, Pujas, Vilcashuaman, Vischongo  y Cangallo, el 2 de agosto, a los pocos días de asumir la presidencia. El 10 arrasaba Huamanmarca, el 14 cometía genocidio en Accomarca asesinando a 69 campesinos. En Llocllapampa fueron descubiertas 8 fosas con 69 cadáveres, más 2 en Piteq, 1 en Yuraqera… todos bárbaramente aniquilados por el ejército.

Entre el 28 de agosto y el 4 de setiembre son asesinados 60 campesinos en Huambalpa… para que seguir, esto solo en Ayacucho. Luego  vendría el genocidio en el penal de Lurigancho con el saldo de 30 prisioneros de guerra quemados vivos por reclamar derechos contemplados en la constitución. A esto seguirían otras matanzas y genocidios en el interior hasta llegar al genocidio más brutal  en los penales de Lurigancho, Santa Bárbara y el Frontón con 300 prisioneros de guerra, masacrados el 18 y 19 de junio de 1986 por reclamar legítimos derechos contemplados en la constitución y  en el cumplimiento de los derechos humanos contemplados en la carta de las naciones unidas. Así también reclamaban que se cumpla el acta firmada por el presidente del gobierno anterior Belaunde y por el mismo gobierno del aprista, García, actas incumplidas donde se les reconocía como “presos especiales” en condición  de prisioneros de guerra.

Luego vendría Cayara, mayo de 1988, donde después de reunir a todos los pobladores en la plaza  central se dio  muerte a 50 campesinos.  En julio de ese mismo año,  el 28 de Julio de 1988 para ser exactos, mientras García Pérez daba su mensaje presidencial era asesinado el Doctor Manuel Febres Flores a manos del grupo paramilitar Comando Rodrigo Franco por orden del mismo Alan García Pérez, en este crimen intervino Juan Pampa Quilla miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército miembro del grupo Rodrigo Franco (operativo desde 1985 a 1990 asesinando y amedrentado a sindicalistas y dirigentes barriales) y también del grupo Colina.

A todo esto hay que agregar  la corrupción: tren eléctrico, la compra de aviones Mirage, Odebrecht…, el narcotráfico, la entrega de recursos naturales a empresas extranjeras y todo el entramado de corrupción enquistado en todos los poderes de Estado y administraciones públicas, todas copadas por el aprofujimorismo, entramado de corrupción que no se podrá resolver por vía del sistema imperante bajo la tutela del imperialismo principalmente yanqui… El baguazo y tantos crímenes más de lesa humanidad.

¿Es que se puede rescatar algo bueno de este pobre hombre ahora cadáver por su propia voluntad?

Se ha pegado un tiro en la cabeza.  Lo justo hubiese sido que asuma su responsabilidad en prisión, pero lamentablemente la cobardía lo llevó a la decisión del suicidio y al tiro. Tiro que le correspondía al pueblo  o algunos de sus hijos apretar el gatillo o al PCP .  

No olvidar García si bien era el mandamás, no era el único.

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17.04.2019: laplumadelescritor.com